Miserable


A veces la vida te coge con un objeto cortopunzante y te fisura el ano y tenés gastroenterocolitos después de comer shawarma envenenado por no querer salir de tu casa con tu almuerzo en un tupper.

Te coge, te acaba adentro, y no te da ni un rollo de cocina para limpiarte.

Vos le decís muchas gracias. Este es un día hermoso. La vida es una zorra perversa, con un poder abominable y absoluta indiferencia. Es un buen combo. No podés evitar que cada tanto te la ponga. No podés. Está fuera de tu control. Lo que sí está en tus manos es disfrutar ser la rata más feliz en el océano de mierda. Eso no te lo pueden quitar. El placer perverso de saber que no pueden romperte. La sonrisa malévola de saber que sos más fuerte. Miserable como un marine en un pantano, apestado, mal comido, peor equipado. Arrastrándose por semanas con una sonrisa de oreja a oreja brillando en el rostro tapado de barro. Acariciando el filo del cuchillo porque al final, sabés, sos vos el que le va a coger a la realidad. Porque la realidad cambia para ser la misma, pero vos te vas volviendo más fuerte.